martes, 30 de diciembre de 2014

martes, 16 de octubre de 2012

Más DH Lawrence


FUEGO

Atesoramos el fuego más que el amor o la comida,  
caliente, vertiginoso, pero arde si lo tocas.          

No deberíamos
juntar nuestro amor, o nuestra benevolencia, ni nada de eso,     
porque seguro obtendríamos muchísimas mentiras,  
sino nuestro fuego, nuestro fuego elemental
para que llameante al espacio vacío se lance como un falo
y fecunde el cenit y el nadir
y arroje infinitas chispas de átomos nuevos
y nos achicharre, y deje la casa hecha cenizas.

Traducción de Carmen Vasco  ©

domingo, 3 de junio de 2012


    Uno de ee cummings ...

                 
          la luna miró por la ventana
        me tocó con sus manos pequeñas
        y con dedos rizados infantiles
        comprendió mis ojos mejillas boca
        sus manos (deslizándose) palparon mi corbata deambularon
        por mi camisa entrando a mi cuerpo las muy
        sagaces diminutas tocaron mi corazón vida

las manitas salieron de un salto
en silencio empezaron a jugar con un botón
la luna sonrió ella
me sacó la camiseta y sigilosa
entró por la ventana
no cayó
fue por el aire en puntas de pie
                                                sobre casas
                      techos 
         

          Y sobre ella desde el este
          se inclinó una luz tenue muy de cerca 

                               
                                        Traducción de Carmen Vasco ©

         

          the moon looked into my window 
          it touched me with its small hands
          and with curling infantile
          fingers it understood my eyes cheeks mouth    
          its hands (slipping) felt of my necktie wandered
          against my shirt and into my body the
          sharp things fingered tinily my heart life

          the little hands withdrew, jerkily, themselves
          quietly they began playing with a button
          the moon smiled she
          let go my vest and crept
          through the window
          she did not fall
          she went creeping along the air
                                                          over houses
                                                                              roofs

          And out of the east toward
          her a fragile light bent gatheringly

domingo, 27 de mayo de 2012

Más DH Lawrence
por Carmen Vasco

EL ELEFANTE SE APAREA LENTAMENTE

El elefante, enorme y antiguo animal, 
se aparea lentamente;
encuentra una hembra, no muestran premura
            esperan

a que en sus vastos corazones cautelosos
            poco a poco se encienda la emoción
rezagándose en los lechos de los ríos
            mientras toman agua y comen hierbas

y corren en pánico por la maleza de la selva
            con la manada,
y duermen en sólido silencio y despiertan
            juntos, sin decir nada.

Tan lentamente sus grandes corazones
            calientes se llenan de deseo,                    
y al fin se aman las grandiosas bestias en secreto,
             ocultandondo su fuego.

Son los animales más viejos y más sabios 
                así que al fin saben 
esperar la fiesta más solitaria
                el banquete completo.

No arrancan, violentos, los bocados;
               su sangre maciza se acerca                         
como las mareas a la luna, cada vez más              
               hasta tocarse en el torrente.

Traducción de Carmen Vasco   ©

viernes, 22 de julio de 2011

DH Lawrence traducido por Carmen Vasco



EL DESEO HA MUERTO

El deseo puede haber muerto
pero un hombre sigue siendo
el lugar de encuentro del sol y de la lluvia,
siempre la maravilla embosca al dolor
como en un árbol de invierno. 
 
  
GLORIA

La gloria es también del sol, del sol de los soles,
y por los rayos de sus espléndidas alas
fluyen diminutos ríos de paz. 
Casi todo su tiempo, el tigre da pasos sinuosos y afelpados
             en una paz ardiente.
Y el pequeño halcón, en las alturas, gira sobre la lenta
             espiga de la paz.
La paz nace detrás del sol, con el halcón peregrino
y con el búho.
Sin embargo todos ellos beben sangre.



A LA SALIDA DE LA ÓPERA

Por las escaleras de piedra
muchachas de grandes ojos colmados de tragedia
alzan hacia mí sus miradas de grave desconsuelo.
Y yo sonrío.
Damas
con pies lustrosos y puntiagudos
dando pasitos como pájaros
buscan con ansia algo como un bote que las salve
del naufragio.
Y yo, en la averiada multitud,
estoy de pie y sonrío.
Toman la tragedia tan naturalmente.
Eso me complace.
Pero al ver los ojos cansados
dolientes enrojecidos
del camarero de brazos flacos
me alegra volver al lugar de donde vine.

sábado, 4 de junio de 2011

William Shakespeare por Carmen Vasco

Soneto 130

Los ojos de mi amada no son como el sol;
el coral es mucho más rojo que sus labios.
Si la nieve es blanca, sus pechos son oscuros;
si el pelo es alambre, negro crece en su cabeza.
He visto rojas y blancas rosas damasquinas,
pero no es el color que hay en sus mejillas;     
y en algunos perfumes se huele más delicia
que en el olor que emana de su aliento.      
Adoro oírla hablar, pero bien sé, 
que el sonido de la música da mucho más placer.
Es verdad, nunca vi una diosa caminar:
mi amada, al andar, hiende la tierra. 
              Sin embargo, es tan única mi amada
    como cualquiera falsamente comparada.    


martes, 31 de mayo de 2011

Otro de Brecht

A LA POSTERIDAD



1

¡Claro que vivo en tiempos oscuros!
Una palabra inocente es inconcebible.
La tersura de una frente presagia
un duro corazón. El que ríe
aún no ha escuchado
las terribles novedades.



¡Ah, qué tiempos son éstos
que hablar de los árboles es casi un delito
casi como callar ante la injusticia!
Y quien tranquilo camina por la calle,
¿no se aleja de sus amigos en desgracia?

Es verdad: me gano la vida

pero, créanme, es sólo un accidente.
Nada de lo que hago me da derecho a mi parte.
Me salvó el azar. (Si la suerte me deja
 estoy perdido).



Me dicen: come y bebe ¡Alégrate por lo que tienes!
¿Pero cómo puedo comer y beber
si mi pan es arrancado del hambriento
y mi copa de agua es del sediento?
Sin embargo, como y bebo.



Muy contento yo sería sabio.
Los libros antiguos de la sabiduría dicen:
no luches en el mundo, vive tu breve tiempo
sin temer a nadie,
sin violencia,
haciendo el bien a cambio del mal.
No es lograr lo deseado sino el olvido
lo que aparenta ser sabiduría.
Yo no puedo lo uno ni lo otro:
¡Claro que vivo en tiempos oscuros!


                    2

Llegué a las ciudades en horas de desorden
cuando reinaba el hambre.
Llegué a los hombres en horas de revueltas
y luché con ellos.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.



Comí entre masacres.
La sombra de la muerte se recostó en mi sueño.
Cuando amé, fue con indiferencia.
Y me sentí impaciente en la naturaleza.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.



Las calles nos llevaron a trampas sin salida.
Mis palabras me entregaron a los asesinos.
Poco pude hacer. Pero sin mí
los gobernantes estarían más seguros. Era mi esperanza.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.



Los hombres apenas tenían fuerza. 
El objetivo estaba distante.
Fácil de ver
pero inasible casi.
Así pasó el tiempo
que en la tierra me fue dado.

                    3

Tú, que surgirás de las aguas
en las que nosotros nos hundimos,
piensa,
cuando hables de nuestras flaquezas,
y de los oscuros tiempos
que las engendraron.



Porque íbamos cambiando de país
más a menudo que de zapatos,
en la guerra de clases, desesperando
porque sólo había injusticia sin resistencia alguna.



Y sabíamos muy bien que
hasta el odio a la miseria
endurece nuestros rostros.
Hasta la rabia por lo injusto
nos torna ronca la voz. Ay de nosotros
que quisimos sembrar raíces de bondad
y no pudimos ser amables.
 

Pero tú, cuando al fin suceda
que el hombre pueda ayudar a su prójimo,
no nos juzgues
con demasiada dureza.

Traducción: Carmen Vasco